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Córdoba Capital

Dentro de la diversidad paisajística, riqueza arquitectónica y humana, y calidez de las gentes de Andalucía, se encuentra la provincia de Córdoba, de aproximadamente 13.718 km2 y 75 municipios cuya capital, Córdoba, da nombre a la provincia que está dividida en dos grandes zonas de superficies semejantes pero de características absolutamente diferentes y, en buena parte, antagónicas: al norte la Sierra y al sur la Campiña, división que produce el río Guadalquivir.

A la derecha del río el paisaje es rudo y abrupto, el de Sierra Morena, donde crecen encinas y bosques de pinos que cubren cerros enteros, y los pueblos que la habitan son escasos y empinados, ubicados en su mayoría en lomas de sierras, y se extiende desde el norte de la provincia hasta las mismas orillas del río Guadalquivir. Y a la izquierda, al otro lado del río, nos encontramos tierras de redondeadas lomas y extensas llanuras donde se siembra el cereal, la vid y el olivo, con pueblos blancos y abiertos.

Dentro de este dualismo existen contradicciones geográficas en la provincia de Córdoba, como las de encontrarnos inmensas llanuras en la Sierra - el Valle de los Pedroches - y, en medio de la Campiña, sierras como las de Cabra y Rute en la Subbética. Córdoba, la capital, está situada en la misma orilla del Guadalquivir, a ambas márgenes del río, lugar donde se supone que estuvieron los primeros pobladores de la ciudad cuyos orígenes se remontan al Paleolítico. Más tarde, los turdetanos la hicieron capital tartessa. Posteriormente el general Amílcar Barca la hace cartaginesa, hasta el año 206 a.C. en que fue romanizada si bien su fundación como ciudad fue hacia el año 169 a.C. en que el pretor Claudio Marcelo le concedió el título de colonia patricia y capitalidad de la Hispania Ulterior.

Córdoba refleja nítidamente el protagonismo que en tiempos pasados le correspondió. Todas las culturas que la han poblado han dejado su huella, culturas como la romana, la árabe, la judía y la cristiana, sedimentando un patrimonio histórico-artístico de excepcional singularidad.

Córdoba Romana

Las primeras legiones romanas empiezan a adueñarse de Córdoba en el año 206 a.C., siendo hasta entonces un poblado ibérico.

Treinta y siete años más tarde, en el 169 a.C., el pretor Claudio Marcelo la convierte en ciudad, adquiriendo gran importancia urbana y constituyéndose en colonia patricia, ciudad cuyas características siguen el modelo clásico romano de ciudad cercada, con fuertes murallas de piedra; y, en su interior, el palacio pretoriano, la mansión del senado, las casas para los patricios, circo para carreras de cuádrigas, teatro y anfiteatro, y templos dedicados a sus dioses mitológicos, como el que cuyos restos se encuentran en la calle Claudio Marcelo, junto al actual Ayuntamiento, en reconstrucción.

La más famosa muestra romana en nuestra ciudad es el Puente sobre el Guadalquivir, construido en época del emperador Augusto y hoy símbolo de unión de las tres grandes religiones o culturas: árabe, judía y cristiana. Podemos encontrar numerosos vestigios inmortales de la Córdoba Romana en riquísimos ejemplares arqueológicos constituidos por la colección de mosaicos procedentes del viejo anfiteatro imperial, y que fueron encontrados y extraidos del subsuelo donde hoy se encuentra la Plaza de la Corredera: importantísimas piezas como las que representan al océano, el de los motivos vegetales, el que figura un mimo, el de "Psique y Cupido" y, en lugar destacado, el de Polifemo y Galatea.

En el Alcázar de los Reyes Cristianos se conserva un sarcófago romano construido en Roma en el primer tercio del s. III. También podemos encontrar en el Museo Arqueológico valiosas colecciones de la época romana que varios patios y dos salas muestran.

Córdoba Árabe

Posteriormente a los romanos la ciudad fue invadida por pueblos bárbaros y fue enormemente destruida, estuvo en poder de los bizantinos, sufrió las guerras civiles de los reyes godos que arruinaron aún más a esta ciudad, hasta que aproximadamente en los albores del S. VIII el Omeya Abd-al-Rahmán constituye a Córdoba en capital de Al-Andalus y queda inaugurado un período histórico nuevo para la ciudad.

En este período se empieza a construir, en concreto en el año 785, sobre la planta de una antigua iglesia gótica dedicada a San Vicente, la Mezquita de Córdoba que constaba de once naves en dirección norte-sur y doce tramos de arcos en sentido este-oeste.

  • La ampliación de Abd-al-Rahmán II (821-852)

Se produce durante el reinado de éste y la ciudad goza de paz y prosperidad.

Debido al gran crecimiento demográfico de Córdoba, en el año 833 amplía en dirección hacia el sur ocho nuevos tramos de arcos y para dar unidad al conjunto fue necesario traspasar la qibla (que es el muro frontero en todas las mezquitas) y destruir el Mihrab de la primera construcción.

Esta ampliación supuso una gran novedad por la eliminación de basas y la instalación de espléndidos capiteles. Son extraordinarios algunos fustes de columnas sobre todo los dos instalados en el sitio perteneciente al Mihrab de esta construcción.

  • Al-Hakam II (961-976) y el Mihrab

En el año 961 el califa Al-Hakam II vuelve a ampliar La Mezquita, quedando aumentada en once tramos más de arquerías que se cierran definitivamente con la nueva qibla y el Mihrab.

En esta ampliación los fustes están colocados según sus tonalidades de color; no presentan basamentos ornamentales y soportan capiteles que alternan de la siguiente forma: los de orden corintio sobre fustes de mármol azul, y los de orden compuesto apoyados sobre los de mármol rosa.

Como también los techos nos representan los más bellos artesonados, se puede afirmar que la zona de La Mezquita construida por orden de Al-Hakam II es la más sobresaliente de todas. Como pórtico de esta ampliación se puede admirar el recinto conocido por el nombre de Capilla de Villaviciosa: posee arcos langrelados y lobulados y una cúpula de espléndidos nervios de piedra concretada en pequeñas bóvedas. Al fondo de la ampliación de Al-Hakam II se encuentra el Mihrab, situado en el pabellón del centro.

La cúpula del gran vestíbulo del pequeño recinto sagrado nos presenta una formidable estructura octogonal con duplicidad columnaria en los ángulos para apoyar ocho arcos que, al cruzarse, forman la maravillosa bóveda, a su vez decorada por valiosísimos mosaicos de rara perfección.

La armónica fachada del Mihrab nos enfrenta con un zocalo de tableros de mármol, elevados sobre cuatro preciosas columnas. Todas las dovelas brillan con el mosaico bizantino. Decoran las enjuntas del arco. Y, para más belleza, las dúplices molduras del alfiz se expanden con siete arcos lobulados que se apoyan en delicadas columnas, transformadas de atauriques de mosaico. La pieza interior del Mihrab tiene su planta en forma de octógono y conserva su antiguo pavimento. La cúpula del sagrado recinto la constituye una bien labrada concha de piedra.

  • La ampliación de Almanzor

En el año 987, durante el califato de Hixem II, el primer ministro Almanzor ordenó la ampliación de La Mezquita, que viene a ser casi la tercera parte del edificio. Fueron aumentadas ocho naves, en las que capiteles de orden corintio y compuesto se sustentan sobre columnas de mármol donde alternan los colores azules y violetas.

La Mezquita, a partir de Almanzor, ya no volvió a ser objeto de modificaciones musulmanas.

Otras huellas musulmanas

  • Alcázar de los Califas: El edificio estaba en lo que hoy es Palacio Episcopal. Apenas quedan vestigios de los tiempos califales, excepto en la zona exterior, donde pueden apreciarse algunos elementos árabes en la muralla que da frente a la fachada occidental de La Mezquita.
  • Almirares y baños: Otros restos árabes nos ofrecen los alminares de San Juan, y de Santa Clara, nombres cristianos debidos a instalaciones religiosas posteriores. Son viejas reliquias de los tiempos de Abd al-Rahmán II. La importancia del baño público (hammam) en la sociedad islámica ha sido considerable desde época omeya. La utilización del hammam tiene dos vertientes: religiosa, pues en él se realiza el preceptivo ritual de la ablución mayor, y social, al ser un lugar de encuentro y esparcimiento. El más importante de los baños conservados está ubicado en la plaza del Campo Santo de los Mártires, y formó parte del Alcázar andalusí de Córdoba. Se trata de un hamman regio, para el disfrute exclusivo del monarca, sus familiares y amigos.   Otros importantes baños conservados en la ciudad son los de San Pedro y el de la Pescadería. El primero se localiza en el barrio de la Axerquía. El segundo se encuentra en la Medina (actual Calle Cara). 
  • Medina Azahara: Fue una ciudad residencial muy próxima a Córdoba (5 Km.) construida por el califa Abd al-Rahmán III. Empezó a levantarse el año 936 pero sólo alcanzó los 74 años de existencia ya que fue saqueada y destruida por los bereberes en el año 1.010. Medina Azahara está siendo objeto de una lenta pero bellísima restauración.
  • Vestigios musulmanes: Es en el Museo Arqueológico donde está la mejor colección: el cervatillo de bronce de Medina Azahara; el conjunto de brocales de pozo: pila califal de mármol blanco; tableros, capiteles, fustes, cerámicas, etc.

Córdoba Judía

La Córdoba Judía tuvo su núcleo en un barrio medieval asentado a partir del extremo norte-occidental de La Mezquita de Córdoba. Aún quedan vestigios de sus edificaciones, marcadas con sello popular, que en lejanos tiempos llegaron a extenderse hasta la Puerta del Hierro. Hubo otros núcleos en la ciudad, de los que puede ser ejemplo el antiguo Realejo de San Andrés.

Los vestigios actuales residen en la estrecha y tortuosa calle de "los Judíos". Al principio de su desigualdad - según se viene de La Mezquita o del Alcázar de los Reyes Cristianos -, la serenidad de una placita llamada de "Tiberiades" nos advierte del carácter hebreo de la pequeña vía urbana, ya que en ella se nos presenta una estatua sedente de Maimónides realizada por el escultor Amadeo Ruiz Oleos. A poca distancia se encuentra la Sinagoga, el templo judío de Córdoba. Se trata de un reducido edificio, cuyo exterior está tan unido al aspecto de la calle como para no dar señales externas de su presencia.

Córdoba Cristiana

Fernando III El Santo reconquistó Córdoba el 29 de Junio de 1.236 y organizó la ciudad mediante la fundación de catorce parroquias, cuyos templos fueron erigidos entre finales del s. XIII y principios del XIV.

Estas construcciones, con definidas aportaciones mudéjares, pueden clasificarse como pertenecientes al momento de transición del románico al gótico. La existencia de estos templos góticos cordobeses demuestra que hubo en Andalucía una auténtica escuela de arquitectura ojival. Pueden estimarse como más importantes:

  • La Magdalena, que dentro de sus señales góticas nos muestra un aspecto más remoto.
  • San Andrés, construida sobre una basílica mozárabe.
  • San Lorenzo, con puerta abocinada precedida de un porche del s. XIV.
  • Santa Marina, hoy parroquia de uno de los barrios más populares de la ciudad.
  • San Pedro, que fuera catedral mozárabe durante los años islamistas.
  • Santiago, templo construido sobre una mezquita anterior.
  • San Miguel, con su bella capilla del baptisterio, espléndido el rosetón de su fachada y muy interesante su portada lateral.
  • San Nicolás de la Villa, con ábsides cuadrados y magnífica torre octogonal con friso mudéjar y almenas.

Todos estos templos fueron revestidos de caracteres barrocos en los s. XVII y XVIII.

Córdoba Moderna

La Córdoba moderna posee hermosas avenidas rectas y largas, con magníficos edificios actuales tal como corresponde al concepto de una ciudad moderna, y todas profusamente exornadas de árboles y flores.

En el discurrir urbano debemos mencionar el edificio de la Facultad de Veterinaria, obra neo-mudéjar de Domínguez Espúñez; la casa modernista de la esquina de Gran Capitán-Reyes Católicos, obra de Castiñeira, donde hoy está el Colegio de Arquitectos; la fachada de la iglesia de Santa Victoria, dirigida por Ventura Rodríguez.

La ciudad tiene un espléndido teatro al aire libre, denominado de la Axerquía. Un centro ejemplar es su extraordinario Jardín Botánico, reconocido como foco de proyección cultural y científica, con repercusión mundial.

  • Las calles populares

El visitante ha de sentirse poderosamente atraído por el ensueño de la Calleja de la Flores, encajada en el contorno cercano a La Mezquita; la de San Fernando, antigua calle de la Feria, orlada de naranjos: el Arco del Portillo, abierto en la muralla transversal en el s. XIV; la calle Cabezas, con sus siete arquillos relacionados con la muerte de los siete infantes de Lara; y muchas otras, de peculiar atracción.

  • Las Plazas

Las plazas cordobesas son muchas y de gran diversidad. Hay que señalar en primer lugar La Plaza de la Corredera, única barroca porticada de Andalucía; La Plaza de los Dolores, donde se encuentra El Cristo de los Faroles; Las Plaza del Potro, recinto cervantino; etc.

  • Palacios y Casas solariegas

- Palacio del Marqués de Viana: antigua casa noble de los Vilaseca, inmueble ejemplar de s. XVII.

- Palacio de la Merced: fue convento de frailes mercedarios: Hoy sede de la Diputación Provincial.

- Palacio de Congresos y Exposiciones: el edificio está asentado en lo que fuera Hospital Mayor de San Sebastián.

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